Las emociones ante la infertilidad

  • Ainhoa 

La mente es capaz de alterar el equilibrio de nuestro organismo, por ello el estrés o los bloqueos mentales pueden dificultar el embarazo…..
Cómo los bloqueos emocionales afectan a la concepción, dificultándola e, incluso, produciendo abortos espontáneos.
Cuando hablamos de traumas infantiles, tales como abusos sexuales, maltrato, pérdida del padre o la madre a una edad temprana, alteración del sistema jerárquico en la familia… hablamos de cargas emocionales, que en muchas ocasiones no se superan con el crecimiento de la persona y producen bloqueos psicofísicos y el mal desarrollo de las funciones esenciales del ser humano. En este caso, la reproducción humana.

Es evidente que las emociones producidas por estos traumas tienen un alto impacto fisiológico, pudiendo llegar, incluso, a afectar nuestra capacidad de concepción. La mente y el cuerpo tienen que trabajar en conjunto para conseguir un equilibrio físico y mental, cuando este equilibrio cuerpo-mente se altera, empiezan los problemas.

Veamos un ejemplo de cómo afecta la mente a la fertilidad: una alteración del sistema jerárquico, como cuando una hija toma el rol de madre de su propia progenitora, creando una dependencia emocioanal y un desorden en el sistema familiar. En este caso, la hija ya ha cumplido su “papel de madre” y por tanto, puede llegar a bloquear el deseo, de forma inconsciente, de ser madre. Sobre todo en el caso de que esta relación haya sido tóxica. Una relación tóxica es aquella donde una, o las dos personas, sufren más de lo que disfrutan, produciendo frustración en una o ambas partes; impidiendo el crecimiento personal.

El estrés y la ansiedad están detrás de muchos de los casos de parejas que no consiguen quedarse embarazadas. Para que nos hagamos una idea, las posibilidades de que los óvulos se fecunden se reducen un 30% en mujeres que sufren elevados niveles de ansiedad, incluso el riesgo de aborto aumenta por esta causa. Y no digamos ya en aquellas parejas que se someten a tratamientos de fertilidad, un duro proceso a nivel no sólo físico, sino también psicológico para muchos, que hace que entre el 15% y el 45% acaben abandonando dichos tratamientos. Veamos cómo funciona el estrés en estos casos y cómo afectan las emociones a la infertilidad.

El estrés y la ansiedad están detrás de muchos de los casos de parejas que no consiguen quedarse embarazadas. Para que nos hagamos una idea, las posibilidades de que los óvulos se fecunden se reducen un 30% en mujeres que sufren elevados niveles de ansiedad, incluso el riesgo de aborto aumenta por esta causa. Y no digamos ya en aquellas parejas que se someten a tratamientos de fertilidad, un duro proceso a nivel no sólo físico, sino también psicológico para muchos, que hace que entre el 15% y el 45% acaben abandonando dichos tratamientos. Veamos cómo funciona el estrés en estos casos y cómo afectan las emociones a la infertilidad.

La adrenalina y el cortisol también afectan negativamente al sistema reproductor hormonal, ya que estas hormonas, en concentraciones elevadas, alteran el buen funcionamiento de partes de nuestro cerebro, como la hipófisis y el hipotálamo, que se encargan, entre otras muchas cosas, de la producción de la hormona foliculoestimulante o FSH (estimula la secreción de estrógenos), la hormona luteinizante (LH) o lutropina (estimula la ovulación en las mujeres y la testosterona en los hombres) y la hormona estimulante de la tiroides (TSH).

¿Y todo esto cómo afecta a la fertilidad? Produciendo anovulación (no hay ovulaciones espontáneas, es decir el óvulo no se libera de forma normal a través del ovario al no haberse formado o madurado correctamente), la calidad de los óvulos se empobrece, la cantidad de espermatozoides disminuye, y todo esto hace mucho más difícil el embarazo. Además un valor elevado de la hormona TSH produce abortos espontáneos.

Escrito por: Antonia González Fernández, Bióloga, Naturópata y Coach experta en fertilidad y Medicina Reproductiva

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