Sanar lo que duele

Cuando llevamos la carga de nuestro dolor no procesado, tarde o temprano nos incomodará.

Muchos de nosotros pasamos nuestras vidas conscientes a través de un pozo de dolor subyacente, que se muestra en nuestra conciencia diaria y que hemos sentido durante tanto tiempo que ni siquiera estamos seguros de dónde viene. Casi parece como si fuera parte de lo que somos o de la forma en que vemos el mundo, pero es importante darse cuenta de que este dolor es algo que debe reconocerse y procesarse. Cuanto más tiempo nos quedemos sentados, más difícil será resolverlo y más probable es que nos veamos obligados a reconocerlo, ya que se nos da a conocer de formas que no podemos predecir.
En lugar de esperar a que esto suceda, podemos empoderarnos identificando el dolor y resolviendo tomar medidas para curarlo.

La sola idea de hacerlo, genera sentimientos de resistencia en la mayoría de los casos, especialmente si, en la superficie, nuestras vidas parecen estar en orden. Es difícil desenterrar el pasado e investigarlo a menos que el dolor nos moleste seriamente. La cuestión es que, cuando llevamos la carga de nuestro dolor no procesado, tarde o temprano, nos incomodará. Si podemos ser valientes y proactivos, podemos ahorrarnos mucho sufrimiento en el futuro y liberar la energía que está atada a controlar el dolor.

Hay muchas maneras de hacer esto, pero el primer paso es reconocer el dolor y honrarlo moviendo nuestra conciencia hacia él. En este proceso, incluso si son solo cinco minutos durante la meditación, comenzaremos a tener una idea de, de qué está hecho el dolor.
Puede ser miedo al abandono, abuso infantil, ira por ser maltratado o alguna otra herida de hace mucho tiempo.
Mientras nos sentamos con el dolor, también tendremos una idea de si podemos lidiar con él por nosotros mismos o no. Puede ser el momento de abordarlo en terapia o en grupo, o formar un círculo de sanación con amigos cercanos. Sea cual sea el camino que elijas, profundizar en el dolor, para que puedas liberarlo por completo y liberarte tu también.
Recuerda, nunca es demasiado tarde en la vida para sanar lo que duele, y nunca hay un mejor momento que ahora.

Ainhoa Calderero Cerrillo. Acompañante al duelo, transiciones o trauma. Creadora del método SALMA. Sanación Ancestral y Liberación de las Memorias del Alma.


Imagen: tailored art

1 comentario en «Sanar lo que duele»

  1. María Cristina Valencia Quiñones

    Hola buenos días! Le envío un abrazo muy fuerte desde la Península de Yucatán, Mérida, México. Aquí radico. Siempre le leo. Siempre!!! Me encantaría un día tomar alguna terapia con usted. Saludos!!!

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