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Envoltorio de vida.

  • Ainhoa 

ENVOLTORIO DE VIDA, CUERPO ESPIRITU.

Somos seres espirituales viviendo en un cuerpo humano, aunque nuestro envoltorio parezca diferente, somos muy parecidos

Todos hemos tenido la experiencia de conocer a alguien cuya vida parece tan diferente a la nuestra que casi podemos imaginar que no tenemos nada en común. Sin embargo, si profundizamos en la observación, veremos que todos tenemos las mismas cosas en nuestra vida. Es como si nuestras diferentes vidas fueran en esencia el mismo regalo, envuelto en una infinita variedad de recipientes, papel de regalo, cintas y lazos. Todo el mundo experimenta pérdida, pena, felicidad, emoción, ira y miedo. Todos pueden tener problemas de dinero de un tipo u otro, y todos luchan con decisiones difíciles.

Nuestras vidas se muestran de manera diferente para cada uno de nosotros porque cada uno aprende de diferentes maneras. Una persona puede necesitar aprender el valor del dinero al tener muy poco, mientras que otra puede necesitar aprender al tener más que suficiente. Cada uno de nosotros aprende sobre el trabajo y el amor, con experiencias que se adaptan a nuestra perspectiva particular. Aunque pareciera que algunas personas lo tienen fácil mientras que otras están en un estado de lucha continua, la verdad es que todos estamos aprendiendo, y es muy difícil saber, mirando solo el exterior de una persona, lo que está pasando. dentro.

Esta es una de las muchas cosas que pueden ser tan valiosas acerca de cultivar relaciones con personas de todos los ámbitos de la vida. A medida que conocemos a aquellos que parecen tan diferentes a nosotros, podemos ver realmente cuántos de los desafíos y alegrías de la vida son universales. Comenzamos a mirar más allá del envoltorio del color de la piel, las preferencias de vestimenta y las diferencias socioeconómicas, los peinados y los autos que conducimos, al corazón de la experiencia humana.

Es importante honrar y valorar las diferencias en nuestro envoltorios, pero es igual de importante honrar el regalo de la vida dentro de cada uno de nosotros, y el hecho de que, por diferente que sea el envoltorio o disfraz, el regalo dentro es el mismo.

Todos somos hijos de Dios. Todos somos uno. Cada uno desempeñando un papel, con la finalidad de elevar nuestra conciencia a través del amor, perdón y respeto a la historia de vida que cada uno ha elegido.

Gracias por el traje que he elegido, a través del cual sigo evolucionando, creciendo en conciencia, perdonando y amando.

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